Comandos básicos para sobrevivir con Git

Cuando desarrollamos aplicaciones de cualquier tipo y estas necesitan que se vayan solucionando errores e ir añadiendo nuevas funcionalidades, se hace indispensable la utilización de un control de versiones. Actualmente hay multitud de soluciones pero después de utilizar varios y por la buenas referencias que he leído sobre el yo me he decidido a utilizar Git.

Aunque ya existen diferentes clientes visuales para los distintos sistemas operativos, yo me voy a centrar en los comandos necesarios para poder manejarlo desde la consola de nuestro S.O.

Instalación

Evidentemente la instalación del cliente de git dependerá del sistema operativo donde lo instalemos, en mi caso ha sido en la distribución Ubuntu de Linux y se haría de la siguiente manera (más sencillo imposible):

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sudo apt-get install git-core
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Configuración Mínima

Aunque no es necesario siempre es una buena practica configurar como mínimo el nombre del usuario y el mail de este, así se podrá ver esta información en los posteriores commits que hagan cada usuario, así pues ejecutamos estas dos líneas

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$ git config –global user.name “tuNombre”
$ git config –global user.email mimail@midominio.com
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Obtener una copia local de un repositorio remoto

A la hora de empezar debemos conocer la dirección de donde está nuestro repositorio y esa información nos la suministrará el administrador del servidor de git, así que una vez que la sepamos tan solo tenemos que hacer un clone (por ejemplo el mio lo tengo por conexión ssh) y después un pull para traernos del servidor toda la versión:

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$ git clone ssh://username@0.0.0.0/home/username/miProyecto
$ git pull
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También podemos crear un nuevo repositorio desde cero, para ello tan solo tienes que crear el directorio y una vez dentro ejecutar el comando init

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$ mkdir nuevoProyecto
$ cd nuevoProyecto
$ git init
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DansGuardian – Un Control parental para estar tranquilo mientras tus hijos navegan por Internet

Squid DansGuardian

Tarde o temprano llega el momento en que los hijos (en mi caso uno de ocho años) ya sea porque lo ven en el cole, se lo enseñen los amigos o incluso se lo vea a uno mismo, empiezan a mostrar interés por eso tan grande llamado Internet. No hay duda que Internet es inmensamente bueno y no tendría palabras para expresar las grandes cosas que aporta, pero también hay que reconocer que hay cosas que un menor no debería ver y esto hay que controlarlo, así que llegado este momento hay tres formas claras de actuar.

La primera e inadmisible para mi forma de pensar sería prohibir totalmente el acceso, pero esto como dice el dicho sería intentar poner puertas al campo. La segunda podría ser sentarse al lado de la criatura y hacer de carabina, pero todos tenemos derecho a la intimidad independientemente de nuestra edad ¿no? La tercera opción es sin duda la mejor y más sabia, instalar un control parental. Para el que desconozca este término, un control parental a grandes rasgos es un programa que se encarga de permitir o no, la visualización de páginas web dependiendo de su dirección web o contenido. Sigue leyendo